En un antiguo pueblo minero

Calico - CC judylcrook

Calico – CC judylcrook

Con el auge de California entre 1848 y 1849, la fiebre del oro se extendió como una epidemia. Miles de inmigrantes del este de Estados Unidos y de otras partes del mundo llegaron hasta esta región, lo que la catapultó a convertirse en Estado en 1850. En este contexto se enmarca el nacimiento de Calico, antiguo pueblo minero que se encuentra enclavado en uno de los lugares más extremos de los Estados Unidos, el Desierto de Mojave.

Mojave Desert – California – CC Steve Berardi

Carretera a Calico – CC Dominik Dome

File:Calico Ghost Town 2004 b.jpg

Calico – by Enrico Stirl

La historia de Calico comienza realmente con el descubrimiento de la Silver King Mine en 1881, durante un tiempo una de las minas de plata más grandes y lucrativas de California. En su primer año de explotación, los mineros lo tuvieron realmente difícil. Dormían en el cañón junto a las minas, en tiendas de campaña o incluso a cielo abierto y tenían que transportar cualquier material que necesitaran a pie o sobre animales. Después de los primeros meses, una inundación de primavera convirtió toda la zona en un lodazal, lo que forzó a los mineros a buscar tierras más altas donde establecerse. Escogieron un terreno inclinado hacia el este, y este mismo lugar pasaría a convertirse en Calico en 1882.

Tractor a vapor – Montañas de Calico hacia 1890 – Copyright Colorado Plateau Archives

Copyright Frank Smith

Entre 1882 y 1883 habían surgido ya numerosas minas en las colinas de Calico. Con ello llegaban también los primeros edificios, construidos en su totalidad en madera, como la tienda de Joe Miller. Pero después del incendio de 1883 una cuarta parte de los edificios comenzó a construirse con tapial de adobe. Y hacia 1890, la población de Calico rondaba los 3.500 habitantes. En ese momento en la calle principal ya se podían ver edificios de adobe rosado que albergaban fondas, restaurantes, tiendas, e incluso una zapatería que poseía su propio bar, al estilo de los grandes almacenes actuales. El pueblo también tenía su zona de salones y salas de juego, pero Calico nunca fue conocido por ser una población especialmente violenta (como normalmente lo eran otras poblaciones mineras del Oeste).

Escuela reconstruida en Calico

Calico – Copyright Betsy Husband

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Calico – Copyright Senna3

Según la guía de viaje Southern California’s Best Ghost Towns, el Calico de hoy en día está demasiado restaurado, con el look que el turista espera ver en un pueblo del oeste americano. No tiene nada que ver con Bodie, del que hablaba en una entrada anterior, pues en este no se han hecho cambios en las construcciones respecto a cómo se dejaron. Entre todas esas estructuras preparadas para el visitante, la guía dice que todavía se pueden ver algunos de los edificios originales. Entre ellos: el Lil’s Saloon, la tienda y la casa de Lucy Lane (ésta segunda antigua oficina de correos), o unas ruinas identificadas como el Joe’s Saloon. 

Calico Restaurant – Copyright Tonelle Tanahill

Calico – edificio de adobe y madera

Fantasmas de Calico

Uno de los fantasmas que más se dejan ver por este pueblo del oeste es el de Lucy Bell King Lane, una mujer que pasó casi setenta años de su vida viviendo en Calico. Nació en el cercano pueblo de Bismarck, pero al cumplir los 18 años se casó con John Robert Lane y juntos abrieron una tienda en Calico que proveía de herramientas y ropa a los mineros. Fue una de las estructuras originales de Calico ocupada durante más tiempo. Se cuenta que Lucy está muy orgullosa de Calico, pues aunque murió hace décadas no son pocos los que dicen haberla visto deambulando entre su casa y la tienda.

John and Lucy Lane, courtesy Bancroft Library, University of California

John and Lucy Lane, courtesy Bancroft Library, University of California

Otro de los residentes famosos de Calico es Dorsey, el perro cartero. Dorsey fue adoptado por el jefe de correos Jim Stacy en 1883, cuando se encontró al animal en su puerta, exhausto y hambriento. Pronto se convirtió en su más fiel amigo. Además de su trabajo en correos, Stacy tenía intereses en una mina cerca de Bismarck. Un día debía hacer llegar un mensaje urgente a su socio allí. Decidió atar una nota en el cuello de Dorsey y enviarlo a él. En poco tiempo, Dorsey volvía con una respuesta. Después de esto Dorsey empezó a llevar y traer mensajes de la mina, hasta que finalmente Stacy decidió convertirlo oficialmente en el cartero entre Calico y Bismarck. Durante tres años Dorsey cubrió el reparto del correo entre las dos poblaciones. Era un perro tan valioso que cuando intentaron comprárselo a Stacy por 500$ éste respondió: “Antes vendería a mi nieto”. Aunque parece que finalmente, de acuerdo con un artículo del periódico local, en 1886 Dorsey se mudó a San Francisco con el propietario de la Bismarck Mine cuando ésta cerró.

Dorsey Dog - Copyright Kathy Weiser - Legends of america

Dorsey Dog – Copyright Kathy Weiser – Legends of america

Aunque Dorsey cambiara de residencia parece que también se acordaba de Calico. Todavía vuelve a pasear por el pueblo. Varias veces ha sido visto cerca del cementerio, y por supuesto, en el edificio original donde se encontraba la oficina de correos.

BIBLIOGRAFIA

PEYTON, Paige M. Calico. Arcadia Publishing, 2012. 127 páginas.

http://www.legendsofamerica.com/ca-calico2.html

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