Barcos Fantasma

Jemiyah Jones & The Vampyre Ghost Ship. Aegis Film and Television Group.

Jemiyah Jones & The Vampyre Ghost Ship. Aegis Film and Television Group.

En Enero de este año, el periódico sensacionalista The Sun publicaba que un barco infestado de ratas caníbales amenazaba con acercarse a las costas inglesas. Era el MV Lyubov Orlova, un barco ruso abandonado por sus propietarios en el puerto de St. Johns, en Terranova. Fue vendido para el desguace, pero el barco que lo remolcaba hasta República Dominicana lo perdió por el camino debido a una rotura en el cable de remolque. El caso del barco de las ratas caníbales se convirtió en un fenómeno viral en internet, creando una especie de cuento de terror moderno que ha dado la vuelta al mundo.

Parodia del barco fantasma plagado de ratas caníbales, por Nathan Jon Tillet. Publicado en el Western Morning News.

De hecho, los casos de navíos abandonados com el Lyubov no son tan raros: a día de hoy existen varios barcos fantasma surcando los mares. Navegan a la deriva hasta que el deterioro de sus cascos o las inclemencias del tiempo los dejan varados en alguna playa o los hunden en el fondo del mar.

El ‘barco fantasma’ Lyubov Orlova, a la deriva en el Atlántico por dejadez y lagunas legales

Cruise North Ship, the Lyubov Orlova, a Russian boat registered in Malta, Southern Baffin Island. Canadian Arctic. Arctic Ocean.

Lyubov Orlova. PHOTOGRAPHY KIKE CALVO VIA AP. En National Geographic Daily News.

A continuación algunos apuntes sobre la historia de tres barcos fantasma famosos.

EL MARY CELESTE

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Mary Celeste. Cumberland County Museum and Archives, Amherst, Nova Scotia Canada). En Smithsonian.com

El 5 de Diciembre de 1872, el bergantín británico Dei Gratia se encontraba a 400 millas al este de las Azores cuando la tripulación avisó al capitán David Morehouse de que habían avistado un barco a la deriva. Era el Mary Celeste, que había dejado Nueva York ocho días antes que ellos, y que para esa fecha ya debería haber llegado a Génova. Cambiaron el rumbo y acudieron en su ayuda.

Cuando se abordó el Mary Celeste no había nadie. La última anotación del cuaderno de bitácora era del 25 de Noviembre. El único bote salvavidas se había utilizado y algunos papeles e instrumentos de la nave faltaban. Pero el velero estaba en perfectas condiciones para navegar. No se hundía, no entraba agua, estaba totalmente aprovisionado de agua y comida para seis meses. No había razón aparente para abandonar el barco.

Había nacido uno de los misterios náuticos más famosos de la historia: ¿Qué había pasado con las diez personas que navegaban a bordo? Parte de esta fama se debe también a una publicación sensacionalista de Arthur Conan Doyle, donde se especula con todo tipo de hechos fantásticos. En la época se nombraron desde piratas hasta monstruos marinos. Hace poco que también se especuló con la posibilidad de que la tripulación del Dei Gratia no fuera del todo inocente. Después de encontrar el Mary Celeste, lo remolcaron hasta Gibraltar para cobrar el rescate del barco. Las autoridades de la época debieron encontrar algo sospechoso, porque después de investigar los hechos sólo pagaron una sexta parte del total que les correspondía.

El capitán Benjamin S. Briggs

Su mujer, Sarah, y su hijo, Arthur

Podemos encontrar una de las últimas teorías en el documental “The True Story of the Mary Celeste”, escrito y dirigido por Anne MacGregor. Después de diversas ideas que va descartando, se decanta por un fallo en la instrumentación marítima y en los cálculos de navegación. Según las investigaciones de MacGregor, el capitán del Mary Celeste habría errado su posición 120 millas al oeste. Así, el capitán pensaría que cogiendo un bote salvavidas la tripulación llegaría a tierra en unos tres días. ¿Y porque iba el capitán a ordenar abandonar el barco? Según MacGregor, en el viaje anterior, el Mary Celeste había transportado carbón. Este hecho habría provocado que en esta travesía se estropearan las bombas de achique. El capitán habría visto mucha agua en el casco del barco, y sin poder medir la cantidad que había en realidad ni tener forma de sacarla, tomaría la decisión de llegar a tierra con el bote salvavidas.

Pero sólo son teorías. A día de hoy el caso del Mary Celeste se ha convertido en toda una leyenda.

BIBLIOGRAFIA

http://www.smithsonianmag.com/history/abandoned-ship-the-mary-celeste-174488104/

EL CARROLL A. DEERING

The New Carroll A Deering

La goleta de 5 mástiles Carroll A. Deering zarpó de Diamond Shoals (Carolina del Norte, Estados Unidos) en una tormentosa noche de invierno de 1921. En la madrugada del 30 de Enero, no se vislumbraba el Deering ni ningún otro barco cerca de los bancos de arena, toda parecía estar en calma. Pero la mañana del 31 de Enero una goleta de cinco mástiles apareció en la costa, vacía, sin ningún rastro de su tripulación.

En su informe oficial, C.R. Hooper, de la estación de Big Kinnakeet, manifestó que la goleta tenía todas las velas izadas, como si la nave hubiera sido abandonada con urgencia. J.C. Gaskill, de la estación de Creeds Hill, manifestó que los botes salvavidas no estaban, y que parecía que habían sido utilizados por la propia tripulación, ya que la escalera de mano colgaba de uno de los costados del barco.

Carroll A. Deering

Hasta 4 días después del avistamiento del barco, y debido a las condiciones climatológicas, no se pudo abordar el Carroll A. Deering. Una vez arriba, vieron cómo la bodega se había llenado de agua, y por los desperfectos que presentaba concluyeron que el barco no podía ser salvado. Tres semanas después el barco era dinamitado.

Hay diversas teorías que incluyen el motín o la piratería en las explicaciones sobre la desaparición de toda la tripulación. Pero ninguna ha sido concluyente. Todavía hoy se conoce a esta robusta goleta como el Barco Fantasma de Diamond Shoals.

BIBLIOGRAFIA

STICK, David. Graveyard og the Atlantic: Shipwrecks of the North Carolina Coast. Univ. Of North Carolina Press, 1989. 287 páginas.

EL SS BAYCHIMO

SS Baychimo

El Baychimo, un carguero sueco excelentemente construido, levaba anclas de Vancouver, British Columbia, el 6 de Julio de 1931. Su capitán John Cornwell y otros 36 avezados marineros se dirigieron hacia Victoria Island, en el Ártico canadiense. Una vez completado el negocio que les había llevado hasta la isla, Cornwell y sus hombres regresaban a puerto. Pero ese año el invierno se había adelantado, y el hielo había llegado antes que otros años a las solitarias islas norteñas. Hacia finales de Septiembre el Baychimo apenas encontraba espacios practicables para avanzar, y a principios de Octubre el hielo ya rodeaba totalmente el barco: estaban atrapados.

El 8 de Octubre, mientras varios miembros de la tripulación jugaban a fútbol, el hielo se rompió por donde no debía, inclinando peligrosamente al Baychimo hacia tierra. En ese momento pensaron que el barco estaba condenado al hundimiento. Sus mensajes de socorro hicieron llegar a dos avionetas desde Nome con urgencia, evacuando a 22 marineros del lugar. Se quedaban el capitán Cornwell y 14 de sus hombres más curtidos. Tenían la esperanza de que en unos meses el Baychimo quedaría libre del hielo y podrían llevarlo a casa. Como la espera iba a ser larga construyeron un refugio cerca del barco, dispuestos a aguantar una larga espera.

Primer rescate de la tripulación del Baychimo

Pero el 24 de Noviembre el plan volvía a torcerse. Tras una feroz tormenta que no dejaba ver nada unos metros más allá, los marineros salieron del refugio para no encontrar ningún rastro del Baychimo. Después de una ardua búsqueda sin éxito, llegaron a la conclusión de que el carguero había acabado bajo el hielo. Empezaron una larga marcha hacia un lugar habitado, y en el camino se encontraron con un amigable cazador esquimal. Al oir la historia que tenía que explicarles, los marineros no daban crédito: el esquimal había visto el Baychimo a unos 70 Km. al sudoeste. Volvían a ponerse en camino para encontrar el barco. ¡La historia era cierta, el Baychimo estaba allí! Una vez en el barco, cargaron con todas las pieles que pudieron y finalmente decidieron abandonarlo a su destino, en medio del hielo, para partir en un vuelo hacia casa. El capitán temía que con los daños que había sufrido, al Baychimo no le quedaba mucho tiempo de vida. Pero se equivocaba.

Tripulación del Baychimo cargando las pieles

¿Y qué fue finalmente del impredecible carguero? Pues hay varios testimonios que dicen haberlo visto. Un explorador en 1932 y un botánico en 1934 subieron a bordo. Más tarde, en 1935 y en 1939, fue visto en Alaska. Pescadores esquimales lo vieron flotando en el Mar de Beaufort en 1962. Y más tarde, entre Icy Cape y Point Barrow en 1969. Quizá navegue los mares todavía…

BIBLIOGRAFIA

FANTHORPE, Lionel; FANTHORPE, Patricia. Unsolved mysteries of the sea. Dundurn, 2004. 260 páginas.

 

 

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